lunes, 30 de septiembre de 2019

La hora ha llegado.



Hubo un momento, un día y una hora para cada evento de la humanidad en el pasado. Nada ha sido por coincidencia o por casualidad. “Todo tiene su tiempo para lo que se requiere debajo del sol” (dijo Salomón en Eclesiastés 3:1). Hasta para la segunda venida del Señor hay un tiempo y una hora específica que nadie conoce (Marcos 13:32). Muchas de las oraciones y peticiones que hacemos al Señor también tienen “su” tiempo, el espacio entre las mismas y las respuestas NO son tiempo de tortura o castigo sino de aprendizaje.
      
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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