“Declaro el fin desde el principio”
(Isaías 46:10).
1-En el principio la tierra estaba “desordenada y vacía” (Génesis 1:2),
y, hasta que Dios interpuso su mano ésta quedó ordenada. Hace dos mil años la
“casa de Dios” también estaba “desordenada y vacía”, y tuvo que venir el Hijo
para interponer su mano y ordenarla (Lucas 4:18). Hoy, esa misma casa está otra
vez desordenada y vacía (mercantilismo, egocentrismo, música mundana, reuniones
sociales más que espirituales, centros de entretenimiento pero no de
santificación, etc.)(1ª. Pedro 1:16), y, está escrito, que solamente con la
venida del Hijo se volverá a ordenar (Mateo 25:31). 2- En el principio Dios
apartó a un pueblo para separarlo de los demás y bendecirlo (Génesis 12:1-5),
en el final de los tiempos también apartará a un pueblo de los demás para
bendecirlo (Juan 1:11-12 y 10:16). La selección de un pueblo inició “separando”
a un grupo en una tierra especial, Gosen (Génesis 47:5). Cuando el Hijo estuvo
sobre la tierra “separó” a un grupo de personas y lo puso en una tierra
especial (Kibutz) (Hechos 4:34-35). Cuando el Hijo pronto retorne a la tierra,
nuevamente hará lo mismo sólo que para
toda la eternidad (1ª. Tesalonicenses 4:16-17). Porque el fin… siempre es igual
al principio (Eclesiastés 1:9).
Señor: Danos un honesto celo por
tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario