miércoles, 18 de septiembre de 2019

El fin es igual al principio.




“Declaro el fin desde el principio”
(Isaías 46:10).

1-En el principio la tierra estaba “desordenada y vacía” (Génesis 1:2), y, hasta que Dios interpuso su mano ésta quedó ordenada. Hace dos mil años la “casa de Dios” también estaba “desordenada y vacía”, y tuvo que venir el Hijo para interponer su mano y ordenarla (Lucas 4:18). Hoy, esa misma casa está otra vez desordenada y vacía (mercantilismo, egocentrismo, música mundana, reuniones sociales más que espirituales, centros de entretenimiento pero no de santificación, etc.)(1ª. Pedro 1:16), y, está escrito, que solamente con la venida del Hijo se volverá a ordenar (Mateo 25:31). 2- En el principio Dios apartó a un pueblo para separarlo de los demás y bendecirlo (Génesis 12:1-5), en el final de los tiempos también apartará a un pueblo de los demás para bendecirlo (Juan 1:11-12 y 10:16). La selección de un pueblo inició “separando” a un grupo en una tierra especial, Gosen (Génesis 47:5). Cuando el Hijo estuvo sobre la tierra “separó” a un grupo de personas y lo puso en una tierra especial (Kibutz) (Hechos 4:34-35). Cuando el Hijo pronto retorne a la tierra, nuevamente hará lo mismo  sólo que para toda la eternidad (1ª. Tesalonicenses 4:16-17). Porque el fin… siempre es igual al principio (Eclesiastés 1:9).

Señor: Danos un honesto celo por  tu casa.




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