“Señor, ordena qué…”
(Mateo 20:20).
Expectativas, lo define la Real Academia de la Lengua Española como: “La
esperanza de conseguir algo”. En el libro del apóstol Mateo (20:20-22) se nos
narra la siguiente historia: “Se acercó a Cristo, la madre de los hijos de
Zebedeo (Juan y Jacobo Mateo 10:2), y le dijo: Ordena que en tu reino éstos dos
hijos míos, se sienten uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”. Miremos
algunas lecciones aquí: 1- Una persona (la mamá) que se acerca a Dios por lo
que él da y no por lo que él es (error). 2- Una persona (mamá) que cree en la
“declaración”, en la “confesión positiva”, en el “empoderamiento”, etc. “sin
conocer o saber cuál es realmente la voluntad divina (error). 3- Vemos también
a una persona (madre) que se acerca “muy piadosa y respetuosamente (postrándose)
ante Dios, pero con los “motivos” equivocados (error). 4- Se acerca “sin
conocimiento espiritual alguno”, sino tan sólo por el interés material lógico,
sin saber perfectamente lo que pedía (sabía usted que a uno de sus hijos lo
estaba empoderando para el cielo, pero al otro lo estaba condenando a fuego
eterno, vea Mateo 25:31-34 y 46) (error). 5- El Señor nos enseña que cada vez
que “pidamos” algo que NO está dentro de su plan, de su voluntad, de su
propósito eterno “tampoco” nos será concedido (1ª. Juan 5:14). 6- Se nos enseña
también qué para “todo” en ésta vida y aún para la otra, hemos de hacer los
méritos suficientes para adquirirlo, no se trata de “declarar”, “ordenar” o “empoderarse
caprichosamente”, o que tan sólo esas sean “nuestras” expectativas, deseos o
caprichos (vea Mateo 20:22).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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