“En quien no hay
engaño”.
(Juan 1:47).
Cristo está recién
iniciando la elección de quiénes estarán con él por tres años y medio, y en ésa
labor, se encuentra con una persona que también residía en Galilea, su nombre
Natanael, y lo primero que el Cristo declara de él es: “He aquí un verdadero
israelita, en quien no hay engaño”. ¿Qué clase o tipo de vida (testimonio) tendría
que haber llevado Natanael para que el Cristo le dijera esa alabanza? Vivimos hoy, un mundo tan materializado que
no es común que alguien nos alabe, el patrón de todos nosotros es menospreciar
por interés personal, por envidia o por presión social a los demás. Sin
embargo, como creyentes debemos luchar
por llevar una vida (testimonio) como la de éste hombre, que, en silencio, en
lo privado, en lo íntimo, hacía lo que Dios nos manda (Mateo 5:
5,6,7,8,9,28,33,) por ello, fue que el Hijo de Dios lo “recompensó” en público,
cumpliendo así también, otra palabra dicha en el Sermón del Monte (Mateo 6:6).
Natanael no solamente tuvo esa bendición de Dios, sino aparte le fue dada una
profecía: “De aquí en adelante verás el cielo abierto” (verso 51). ¡Esa promesa
va también acompañando la bendición del respaldo del Señor para todos aquellos
que vivan una vida espiritual “íntima” (testimonio) como la de Natanael.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario