miércoles, 4 de septiembre de 2019

Hasta el final.




“Y cargó la cruz hasta el Gólgota”
(Juan 19:17).

Nos hemos preguntado alguna vez: ¿Qué acontecería si Cristo hubiera dejado tirada la cruz a medio camino, y hubiera dicho: ¡Hasta aquí, ya no más Padre, me rindo, suficiente!  Simplemente: “Hoy, nadie tendría una oportunidad de salvación”. Dios Padre nos dice: “En el día de la ANGUSTIA (llevar la cruz), clama a mí, que yo te responderé´” (Jueces 3:9; Salmo 34:6; Salmo 50:15). Pregunta obligada: ¿Si el creyente, NO va a padecer angustias (tener que llevar la cruz) en su caminata, por qué Dios Padre “ofrece” que cuando ese día “llegue”, le clamemos para que él nos responda? ¿No nos parece un “poquito” contradictorio que Dios nos ofrezca algo que será “innecesario”? Tan sólo éste argumento nos enseña que la caminata del creyente es como dijo el salmista: “Un valle de lágrimas” (llevar la cruz) (Salmo 84:6). ¿Cómo, si no hemos de tener problemas, angustias, peligros, limitaciones, enfermedades, frustraciones, etc. (tener que llevar la cruz), el apóstol Pablo lleno del Espíritu Santo nos dice: “Que por MUCHAS tribulaciones (llevar la cruz hasta el final) nos es necesario entrar al reino de los cielos”? (Hechos 14:22). ¡No estamos diciendo que la caminata del verdadero creyente es un ETERNO sufrimiento!, pero lo que sí decimos es: 1- “El reino aún NO lo estamos viviendo (palabras del Apóstol), y 2- Para que podemos entrar a él… hay que estar fuertes en el Señor para pasar las tribulaciones (llevar la cruz hasta el final) en éste valle de lágrimas. Y para eso es válida la analogía de: “NO tirar la cruz porque pesa mucho, es molesta o no nos gusta, sino llevarla hasta nuestro Gólgota”. Con razón el inicio del mensaje del apóstol Pablo fue: “Fortaleced los ánimos” (verso 22).  Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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