“Y cargó la cruz
hasta el Gólgota”
(Juan 19:17).
Nos hemos preguntado
alguna vez: ¿Qué acontecería si Cristo hubiera dejado tirada la cruz a medio
camino, y hubiera dicho: ¡Hasta aquí, ya no más Padre, me rindo, suficiente! Simplemente: “Hoy, nadie tendría una
oportunidad de salvación”. Dios Padre nos dice: “En el día de la ANGUSTIA
(llevar la cruz), clama a mí, que yo te responderé´” (Jueces 3:9; Salmo 34:6; Salmo
50:15). Pregunta obligada: ¿Si el creyente, NO va a padecer angustias (tener
que llevar la cruz) en su caminata, por qué Dios Padre “ofrece” que cuando ese
día “llegue”, le clamemos para que él nos responda? ¿No nos parece un “poquito”
contradictorio que Dios nos ofrezca algo que será “innecesario”? Tan sólo éste
argumento nos enseña que la caminata del creyente es como dijo el salmista: “Un
valle de lágrimas” (llevar la cruz) (Salmo 84:6). ¿Cómo, si no hemos de tener
problemas, angustias, peligros, limitaciones, enfermedades, frustraciones, etc.
(tener que llevar la cruz), el apóstol Pablo lleno del Espíritu Santo nos dice:
“Que por MUCHAS tribulaciones (llevar la cruz hasta el final) nos es necesario
entrar al reino de los cielos”? (Hechos 14:22). ¡No estamos diciendo que la
caminata del verdadero creyente es un ETERNO sufrimiento!, pero lo que sí
decimos es: 1- “El reino aún NO lo estamos viviendo (palabras del Apóstol), y 2-
Para que podemos entrar a él… hay que estar fuertes en el Señor para pasar las
tribulaciones (llevar la cruz hasta el final) en éste valle de lágrimas. Y para
eso es válida la analogía de: “NO tirar la cruz porque pesa mucho, es molesta o
no nos gusta, sino llevarla hasta nuestro Gólgota”. Con razón el inicio del
mensaje del apóstol Pablo fue: “Fortaleced los ánimos” (verso 22). Meditemos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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