“Y lo amó Jonatán como a sí mismo”
(1ª. Samuel 18:1).
“El Amor”, es definido mundialmente como un concepto de “afinidad entre
dos personas”. “La Afinidad”, como una coincidencia de gustos, opiniones y
caracteres. Por lo tanto, el “amor” entre dos personas NO necesariamente
implica una relación sexual entre ambas (como tenemos el concepto en
occidente). Con eso en mente, ya podemos con buenas raíces, analizar la clase
de amor o afinidad que las escrituras nos muestran en las vidas de David y
Jonatán, no pensando como piensan los incrédulos y malintencionados, que el
amor de ellos era sentimental. Ellos tenían simplemente afinidad de gustos,
opiniones, caracteres y metas. ¡Esa es la clase de amor que se tenían! Dios en nuestra caminata también nos pone
personas a las cuales llegamos a amar con ese tipo de afinidad. Y, quizás
mientras están con vida no nos damos cuenta de ello a plenitud sino hasta que
la muerte nos separa de ellos, es entonces que empezamos a sentir vacíos en
nuestras vidas que, al recordarnos de ellos o con ellos les dan otro sentido.
Así, cuando vemos que esas personas tenían los mismos gustos, las mismas metas,
las mismas formas de pensar y de creer que nosotros, no sólo fue por ello que
fuimos tan afines sino que ahora, como ya dijimos, nos hacen tanta falta. Ojalá
Dios nos dé también el privilegio de tener un David o un Jonatán en nuestras
vidas, pero sería óptimo, que nos diera el privilegio de ser un David o un Jonatán
para alguien.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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