jueves, 5 de septiembre de 2019

Un evangelio ¿Encubierto?




“Encubierto… para los que se pierden”
(2ª. Corintios 4:3)  

Cristo, predicando por las ciudades y las aldeas, se hace acompañar de un grupo de mujeres que le servían y de sus apóstoles. En una ocasión, narra la analogía de la Palabra de Dios como una semilla (Lucas 8:11). Luego de narrar la parábola, sus discípulos cuestionan al Cristo de por qué habla por parábolas y no claramente.  Y, la respuesta a “los suyos” es: “A vosotros os es dado conocer los misterios del reino, a los otros no, sino por parábolas para que no entiendan” (Lucas 8:10). ¿Acaso podemos explicar con mayor claridad nosotros, que el mensaje de Dios solamente lo van a entender a quienes les sea dado entenderlo? (1ª. Corintios 2:14). Nos explica el apóstol en esa misma porción de escritura que para los NO creyentes, el evangelio simplemente es una “locura”. El evangelio es tan sencillo, que de tan sencillo se complica para el no creyente. Pues, cómo es posible que una deuda tan grande como lo es nuestra sentencia por el pecado, sea perdonada por un simple: ¡Me arrepiento Señor y quiero que me ayudes a cambiar!. La explicación es tan sencilla como el mismo dilema: “Tenemos un Dios tan grande y tan misericordioso, que puede y quiere hacer eso por nosotros, todo el secreto está en que nosotros querramos dejarlo hacer”. Amén.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario