jueves, 16 de enero de 2020

Los propósitos de Dios y la incapacidad del hombre.




Salió de su tierra; vió fallecer a su padre; vió irse a Agar e Ismael su hijo; vió morir a su amada Sara, y luego fue separado de Cetura porque falleció él (Génesis 10-25). Abraham, en todos estos acontecimientos NO PUDO HACER NADA. Todo aconteció y él no metió ni pudo haber metido las manos en nada. Pues todo sucedió por muerte natural o por separación divina. “El hombre propone, pero es Dios quien dispone” (Proverbios 16:1). Todo lo que nos sucede en la vida tiene un propósito divino, no es casualidad, no es suerte, no es coincidencia, no son las circunstancias… es El… (es Dios), quien tiene un “camino determinado” para cada persona. Lo creamos o no, así es. Por ello debemos depender de EL y no de los hombres (Jeremías 17:5).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   

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