Salió de su tierra; vió fallecer a su padre; vió irse
a Agar e Ismael su hijo; vió morir a su amada Sara, y luego fue separado de
Cetura porque falleció él (Génesis 10-25). Abraham, en todos estos
acontecimientos NO PUDO HACER NADA. Todo aconteció y él no metió ni pudo haber
metido las manos en nada. Pues todo sucedió por muerte natural o por separación
divina. “El hombre propone, pero es Dios quien dispone” (Proverbios 16:1). Todo
lo que nos sucede en la vida tiene un propósito divino, no es casualidad, no es
suerte, no es coincidencia, no son las circunstancias… es El… (es Dios), quien tiene
un “camino determinado” para cada persona. Lo creamos o no, así es. Por ello
debemos depender de EL y no de los hombres (Jeremías 17:5).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario