Mateo 25:35-36, nos muestra las cinco razones por las
cuales Dios juzgará a su grey cuando
retorne el Cristo, Y es curioso, que hoy en día, la gran mayoría del liderazgo
“condene, censure, acuse y quiera hacer sentir mal” a un creyente, NO por incumplir
estos parámetros, sino los que ellos imponen. Veamos: 1- Si usted no asiste a
una congregación, está condenado, así usted se levante dos horas diarias para
estar con el Señor antes de salir a sus labores. 2- Si usted no le da el diezmo
a ellos, está condenado, así usted cubra las necesidades de un enfermo, de un
anciano, de un estudiante sin recursos, de una viuda o un huérfano (por cierto,
actos que “muchos” de ellos no hacen ni en grupo y menos en lo personal). 3- Si
usted se toma “una” copa de vino, está condenado, aunque el mismo Cristo bebió
vino y lo compartió con sus discípulos desde las bodas de Caná hasta la última
cena (Juan 17). 4- Si usted no sigue las reglas que en cada congregación son
impuestas por ellos mismos, a pesar que personas privilegiadas entre ellos,
ellos mismos o sus hijos no las cumplan. 5- Imponen normas y reglas que
esclavizan cuando la palabra de Dios dice que: “En donde está el Espíritu de
Dios, hay libertad” (2ª. Corintios 3:17). Sí, 5 reglas divinas… contra 5 reglas
humanas. La pregunta del millón es: ¿Cuáles son las 5 reglas que marcarán
nuestra eternidad? Las de ellos o las de Dios. ¡Meditemos!
Nota: Nunca nos hemos opuesto a la “sujeción”, pero
sí, siempre, a la “opresión” y menos a la que involucra al tenerle miedo a
Dios. Temor reverente siempre.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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