El apóstol Pablo
llega desde Mileto a Efeso (Hechos 20:17), hace un llamado y reúne a los “ancianos
de la Iglesia” y les da el siguiente mensaje: 1- Vosotros conocéis mi
testimonio (verso 18). 2- Conocéis cómo he servido con humildad y he sufrido
con muchas lágrimas en el nombre del Señor (verso 19). Y, 3- Sobre todo, habéis visto cómo “públicamente y
en las casas” he predicado sin rehuir todo lo útil, la doctrina del Cristo
(verso 20). Notemos que otra vez el apóstol nos habla de “en dónde” encuentra
él a la Iglesia: “públicamente y en las casas”. Habiendo recibido “éste”
ministerio de manos del Señor (verso 24). Nuestro “Atalaya” debe de ser Dios… no un ser
humano (Jeremías 17:9). Los patriarcas fueron instruidos directamente por Dios;
los profetas fueron instruidos directamente por Dios; los apóstoles fueron
instruidos directamente por Cristo (Dios); Pablo fue instruido directamente por
Dios… y nunca recibieron instrucciones torcidas ni interesadas. ¿Por qué dudar
nosotros de ése método, sobre todo si es una promesa divina? ( Jeremías
31:33-34 y Hebreos 8:10-11).
Nota: Si somos de los
que “necesitamos” un líder para caminar, al menos “probémoslo” que sea amigo de
Dios y no sólo siervo, pues siervo cualquiera puede ser (Juan 15:15).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario