lunes, 27 de enero de 2020

Públicamente y en las casas.




El apóstol Pablo llega desde Mileto a Efeso (Hechos 20:17), hace un llamado y reúne a los “ancianos de la Iglesia” y les da el siguiente mensaje: 1- Vosotros conocéis mi testimonio (verso 18). 2- Conocéis cómo he servido con humildad y he sufrido con muchas lágrimas en el nombre del Señor (verso 19). Y, 3-  Sobre todo, habéis visto cómo “públicamente y en las casas” he predicado sin rehuir todo lo útil, la doctrina del Cristo (verso 20). Notemos que otra vez el apóstol nos habla de “en dónde” encuentra él a la Iglesia: “públicamente y en las casas”. Habiendo recibido “éste” ministerio de manos del Señor (verso 24).  Nuestro “Atalaya” debe de ser Dios… no un ser humano (Jeremías 17:9). Los patriarcas fueron instruidos directamente por Dios; los profetas fueron instruidos directamente por Dios; los apóstoles fueron instruidos directamente por Cristo (Dios); Pablo fue instruido directamente por Dios… y nunca recibieron instrucciones torcidas ni interesadas. ¿Por qué dudar nosotros de ése método, sobre todo si es una promesa divina? ( Jeremías 31:33-34 y Hebreos 8:10-11).

Nota: Si somos de los que “necesitamos” un líder para caminar, al menos “probémoslo” que sea amigo de Dios y no sólo siervo, pues siervo cualquiera puede ser (Juan 15:15).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario