En Mateo 25, de los versos 31 al 46 se nos explica
cómo será el “criterio divino” para juzgar el actuar de las personas y cómo se
“decidirá” su eternidad. Es necesario, para una “sana doctrina” que entendamos
aunque sea en principio esos parámetros, pues el hombre (liderazgo) al igual
que hace dos mil años que Cristo estuvo sobre la faz de la tierra, los ha
cambiado. Veamos: Dios nos explica que son cinco las medidas que él observará
en nuestra caminata para salvar o condenar a alguien aquí y eternamente: 1- Si pudiéndolo
hacer, cubrimos o no el hambre de algún hermano (37). 2- Si le tendimos la mano
o no a algún forastero o extranjero (entiéndase aquí también por forastero a un
no creyente) (38). 3- Si cubrimos o no la necesidad de vestido de alguien,
aunque sea con ropa que ya no usamos pero que esté en buenas condiciones (39).
4- Si utilizamos o no tiempo o recursos para atender a un enfermo (39), y 5- Si
visitamos o no a alguien cuando está en cautiverio (entendamos aquí que NO
necesariamente nos habla de una prisión física sino también de penas
espirituales, angustias, limitaciones, etc.) (39).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario