El apóstol Pablo
llega a Tiro, y allí, encuentra a algunos “discípulos” quienes están con sus
esposas e hijos (Hechos 21:5). Felipe, uno de los “discípulos”, era casado y
tenía cuatro hijas que eran profetizas (Hechos 21:8-9). El apóstol Pablo dice
en 1ª. Corintios 7:2 y 9: “Que por razones de inmoralidad, cada uno tenga su
propia esposa” (en el liderazgo), y, que, quien tiene hombre o mujer en el
Señor (matrimonio)… no se separe”. El gran apóstol Pedro, aquél quienes algunos
consideran la “cabeza” de la Iglesia… tenía suegra, por lo tanto “tenía” que
estar casado. Preguntamos: ¿Si a quien consideran la cabeza de la iglesia
estaba casado bajo la Ley de Dios y Dios NO lo censuraba, quién entonces
dispuso que un hombre de Dios no puede casarse? ¡Entendamos!, hay leyes de los
hombres pero por encima de ellas están las de Dios. Si sabemos que Dios NUNCA
se equivoca ¿quiénes serán los equivocados entonces?.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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