martes, 28 de enero de 2020

La Ley de Dios por encima de la del hombre.




El apóstol Pablo llega a Tiro, y allí, encuentra a algunos “discípulos” quienes están con sus esposas e hijos (Hechos 21:5). Felipe, uno de los “discípulos”, era casado y tenía cuatro hijas que eran profetizas (Hechos 21:8-9). El apóstol Pablo dice en 1ª. Corintios 7:2 y 9: “Que por razones de inmoralidad, cada uno tenga su propia esposa” (en el liderazgo), y, que, quien tiene hombre o mujer en el Señor (matrimonio)… no se separe”. El gran apóstol Pedro, aquél quienes algunos consideran la “cabeza” de la Iglesia… tenía suegra, por lo tanto “tenía” que estar casado. Preguntamos: ¿Si a quien consideran la cabeza de la iglesia estaba casado bajo la Ley de Dios y Dios NO lo censuraba, quién entonces dispuso que un hombre de Dios no puede casarse? ¡Entendamos!, hay leyes de los hombres pero por encima de ellas están las de Dios. Si sabemos que Dios NUNCA se equivoca ¿quiénes serán los equivocados entonces?.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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