“Honra a Jehová con tus bienes”
(Proverbios 3:9).
“Honra a Jehová con tus bienes…”
Y, el contexto inmediato dice: “y serán llenos tus graneros, y tus
lagares rebosarán de mosto” (verso 10). Nuestros bienes son nuestras riquezas
pocas o muchas que tengamos. Nuestros “graneros” (almacenes) son nuestros
ahorros, y nuestros “lagares” (lugar de trabajo) son lo que producimos. Si no
recibimos o no tenemos es porque quizás no hemos o no estamos honrando a Dios
con nuestros bienes. Una pregunta nos facilitará la luz: ¿Cuándo hemos tenido
recursos y vemos para atrás, existe algo de lo cual nos podamos arrepentir, y
que, si la ocasión se nos presentara de nuevo no repetiríamos? Si la respuesta
es sí, entonces, al menos en esa ocasión no honramos a Jehová con nuestros
bienes. Pero tenemos un Dios misericordioso que nos permite arrepentirnos y
volver al camino, la vivencia del hijo pródigo quizás es el mejor ejemplo
(Lucas 15). Este joven sabía trabajar y había ayudado a que su padre hiciera
una fortuna (verso 12); pero comete un error… vive perdidamente (verso 13); y
paga las consecuencias (verso 17); pero también se arrepiente (verso 18); y
regresando y pidiendo perdón (verso 19); es restituido y vuelve a tener lo que
había perdido (verso 22). Quizás es eso lo que necesitamos si hemos deshonrado
a Jehová con nuestros bienes… arrepentirnos, volver y pedir perdón, y entonces,
él restituirá.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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