lunes, 22 de abril de 2019

Oíd pues… Sacerdotes. (Parte uno).




“Oh sacerdotes… para vosotros es éste mandamiento”
(Malaquías 2:1).

¿Quién manda en una congregación, el líder o las ovejas? ¿Quién impone las directrices, el líder o las ovejas? Analicemos cómo lo expone el Libro de Malaquías: 1- Sacerdotes… para vosotros es éste mandamiento (Malaquías 2:1)… NO para el pueblo. 2- Vosotros (los sacerdotes) habéis hecho tropezar a muchos en la Ley (Malaquías 2:8a)… era el pecado del sacerdote no el de la oveja lo que Dios estaba recriminando. 3- Habéis corrompido el pacto de Leví (los Levitas habían sido elegidos para dirigir con honestidad, integridad, para que no hubiera plagas en el pueblo y fueron ellos los que las provocaron (Números 3:12 y 8:11)… no fueron las ovejas (Malaquías 2:8b). 4- No guardasteis mis caminos y hacéis acepción de personas (Malaquías 2:9)… quien predicaba la palabra era el sacerdote no las ovejas, quien desvió la prédica no fueron las ovejas fueron los sacerdotes… quienes hacían acepción de personas eran los sacerdotes no el pueblo (Juan 9:22 y 16:2). 5- Permitís que Judá profane el santuario (Malaquías 2:11), Judá era la tribu de la alabanza, y era tarea del líder, del sacerdote, elegir y filtrar la música. El punto principal es el siguiente: Hoy está pasando lo mismísimo en la Iglesia. Las escrituras también nos cuentan para quienes fueron y para quienes serán las consecuencias.

Nota: Malaquías ha sido sacado de contexto para manipular y explotar económicamente al pueblo de Dios, cuando en realidad fue, en su mayoría, un libro que recrimina al liderazgo.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.    
  



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