“Los hombres malos no
entienden”
(Proverbios 28:5).
Los secretos y las
bendiciones de Dios no son para todos, sino tan sólo para aquellos que le
buscan de corazón, esto lo podemos probar estudiando la historia en las
Sagradas Escrituras. Pues ellas nos muestran al menos dos ejemplos muy
ilustrativos de ello, veamos: 1- Una de las mayores revelaciones de la historia
le fue dada a un impío, Nabucodonosor… pero no entendió nada, fue por ello que
tuvo que llamar a un hombre que sí buscaba a Dios, Daniel, para que le
explicara la historia del fin de la humanidad (Daniel 2). Otro ejemplo lo vemos
con los religiosos de la época de Cristo, los escribas, los fariseos, los
saduceos que no entendían nada de lo que Cristo les decía, pero los discípulos
sí. Y, lo más impresionante del caso es que Dios lo permitía a propósito, pues
la misma escritura nos lo muestra: “Para que VIENDO VEAN PERO NO PERCIBAN, Y OYENDO OIGAN PERO NO
ENTIENDAN, NO SEA QUE SE CONVIERTAN Y SEAN PERDONADOS” (Marcos 4:122). ¿Quiénes son
los que no entienden los misterios de Dios? Todos aquellos que no le buscan,
todos aquellos que están más afanados en el diario vivir que en los asuntos de
Dios. Tenemos que trabajar, tenemos que ganarnos el sustento, si, pero, tenemos
que encontrar tiempo para estar con él todos los días.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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