“Por cuanto no serviste”
(Deuteronomio 28:47a).
Ninguna persona “evita” la prosperidad, y dentro del pueblo de Dios,
tampoco hay excepción a esto. Es más, eso es lo que Dios desea para todo su
pueblo desde el principio de la creación: bendición y prosperidad (Génesis
1:28). Pero lastimosamente, vemos que a muchas personas la bendición de la
prosperidad se les convierte en maldición. ¿Cuál es la razón de ello? El Señor
mismo nos lo expresa en éste mismo libro y capítulo de Deuteronomio, verso 47:
“Por cuanto NO serviste a tu Dios con alegría y gozo de corazón… cuando tuviste
abundancia”. Una pregunta: ¿Cuándo muchos tuvimos abundancia si es precisamente
lo que andamos buscando? Respuestas: 1- “El que tiene dos túnicas, de una a
quien no tiene ninguna” (Lucas 3:11). Los abuelos nos decían: “Nadie es tan
pobre que no tenga algo que compartir”. ¿Quién de nosotros no tiene dos
camisas, dos pantalones, dos panes para compartir? ¿Entendemos el mensaje? 2- Lo agradable o bueno que hacemos a otros…
“A él se lo hacemos” (Mateo 25:41). Lo poco que compartamos con otros… si lo
hacemos con alegría y gozo de corazón… ¡Eso, dice Dios, evitará que la
bendición se convierta en maldición, porque estamos sirviendo!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario