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“Y Noemí dijo a sus dos nueras”
(Rut 1:9).
La historia acontece en los días de los Jueces de Israel (entre 1,400 y
1,000 AC), Elimelec, varón de la tribu de Judá, se muda a vivir a Moab
(territorio frente al Mar Muerto, descendiente de Lot y que practicaban la
idolatría), y sucede que su migración fue por hambre. Pero Elimelec fallece y
sus dos hijos tras él, así, Noemí su esposa despide a sus dos nueras: Orfa y
Rut con éstas palabras: “Volvéos a casa de vuestros padres (en Israel), y,
Jehová haga con vosotras misericordia como vosotros la hicisteis con los
difuntos y conmigo, y, os conceda Jehová descanso a cada una en casa de
vuestros maridos” (Rut 1:8-9). Veamos algunas lecciones: 1- Hoy en día, también
por hambre, muchas personas están emigrando a otros lugares en busca del
bienestar, pero, sin medir las consecuencias espirituales de lo que significa
un lugar de idolatría (Números 25:1). 2- Cuando Dios tiene misericordia de
alguien, si es necesario sacrificará la vida de otro (Elimelec) con tal de
regresar a ese alguien (Rut) a su
protección (verso 8a). 3- Para que eso suceda, ese alguien (Rut) tuvo que haber
tenido misericordia y servicio para con las personas indicadas (sus esposos y
suegros) (verso 8b). Y, 4- Especialmente a las mujeres, Dios les habla en éste
libro: “Os conceda descanso en casa de vuestros maridos” (verso 9). La mujer que
tiene marido en éstos tiempos ¡cuídelo! Quizás encontró descanso.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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