“Ahora pues, hijos, oídme”
(Proverbios 5:7).
¿Qué sucede si NO escuchamos el consejo de Dios con respecto a la mujer
ajena? Este mismo contexto nos da los resultados: 1- Para que no des a los
extraños tu fuerza (verso 10). ¿Qué significa esto? Que, por qué, hemos de trabajar por hijos
extraños pudiendo y teniendo que hacerlo por los propios. 2- Para que no gimas
al final, cuando tus fuerzas te abandonen. Esto implica que llegaremos a
viejos, y por no haber atendido a nuestros hijos, ellos no tendrán ninguna
inclinación ni motivación a querer compartir con nosotros (verso11). El Señor
nos envía un sabio consejo: “Bebe el agua de tu propia cisterna” (verso 15) y
alégrate con la mujer de tu juventud y sea bendito tu manantial (verso 18).
¿Qué se nos está diciendo? Simplemente que no tengamos ojos para otras mujeres,
porque él nos garantiza que seremos felices con la nuestra, si y sólo sí… ése
es nuestro principal y único objetivo. Nuestra pareja nos dará satisfacción en
todo lo que hagamos con ella, ese es el galardón o recompensa que recibiremos
si somos fieles (verso 19). Preguntamos: ¿Acaso es “poca” la recompensa o el
galardón al poner nuestros ojos y corazón solamente en nuestra pareja? ¡Nunca
dejemos de ver bella a nuestra pareja!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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