miércoles, 29 de mayo de 2019

¡Qué privilegio!




¡Acerquémosnos pues, confiadamente!
(Hebreos 4:16).

Vemos todos los días a personajes que por el tipo de vida que llevan hemos denominado “personajes públicos”, incluimos allí a políticos, deportistas, académicos, etc. Pero, resulta que en muchos de esos casos, cuando queremos acercarnos a ellos necesitamos atravesar una columna infranqueable de personas que, generalmente, son más abusivas, prepotentes y groseras que el mismo ente al que queremos acercarnos. Y, aún así, allí vemos a las masas estrujarse y sacrificarse tres o cuatro horas antes de su presentación para poder verlos, ya no digamos estar con ellos. Dios, creador de todo y de todos (Salmo 24:1) “se mantiene disponibles y sin guaruras”… y anhelante de recibirnos, y sin embargo, hay personas que se levantan, se acicalan, comen y salen de su casa sin siquiera decirle: ¡Gracias por éste nuevo día! ¡Gracias por mi vida! ¡Gracias por mi familia! ¡Gracias por todo lo que voy a recibir hoy que me será agradable! ¡Gracias por lo que no vas a permitir que me pase hoy porque me sería desagradable! Etc. El es tan bueno, que se conforma con que nos levantemos y le digamos: ¡Gracias Señor! (Efesios 5:20). ¡Qué privilegio! Tener disponible al Señor de Señores todo el tiempo y no tener qué hacer antesala para estar con él… acerquémonos pues confiadamente a su trono de misericordia.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario