“Una mujer con lazos, redes y ligaduras”
(Eclesiastés 7:26a).
Sabroso es comer el pan a escondidas dice la escritura (Proverbios
9:17), así es estar en los brazos de la mujer (hombre) ajenos. Pues ellos dan
lo que los compañeros de vida se resisten a dar. Pero, un hombre muy sabio y
que en la vida tuvo todo lo que quiso y pudo, nos advierte que el “aparente”
placer que esa mujer u hombre pueden darnos, en realidad son lazos, redes y
ligaduras que atrapan a alguien hasta la muerte. Y la escritura no sólo nos
muestra la causa del problema, sino nos da la medicina para NO caer en esa
trampa: “El que agrada a Dios escapará de esa mujer o de ese hombre, pero,
quien peca, quedará preso en ese pecado” (Eclesiastés 7:26b). Salomón, escritor
de estos consejos, fue un hombre muy sabio y que vivió muchas experiencias,
pues la escritura nos menciona que tuvo muchas mujeres (1ª. Reyes 11:1); exactamente
700 esposas y 300 concubinas (1ª. Reyes 11:3). Así, pues, con tal experiencia,
y habiendo padecido las consecuencias de la reprensión divina por ese pecado (1ª.
Reyes 11:6,9 y 11), quiso evitarnos el padecimiento de las terribles
consecuencias: 1- gemir por la pena; 2- Consumir nuestras fuerzas; 3- Que seamos prisioneros
del pecado (Proverbios 5:10-11 y 22). Pero, la peor de todas las consecuencias:
Sus heridas y su vergüenza NUNCA serán borradas (Proverbios 6:22), aún y
cuando, nuestro pecado sí lo sea.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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