viernes, 24 de mayo de 2019

La excepción no es regla.




“Pero acontecerá que, si no oyeres mi vos”
(Deuteronomio 28:15).

En el libro de Deuteronomio, luego que Dios había sacado al pueblo de la esclavitud de Egipto, le muestra los beneficios de escuchar y obedecer su vos (28:1:14), pero también le advierte las consecuencias de la desobediencia (28:15-42). Y, cada vez que el pueblo escuchó y obedeció a Dios tuvo paz y prosperidad, pero cada vez que fallaba se consumía en penas, angustias y limitaciones (el cautiverio de 70 años en Babilonia es quizás el mejor y más claro ejemplo). Pero, sin embargo, vemos una excepción en la historia: “Cristo no acató esos mandamientos en varias ocasiones, y a pesar de eso, no tuvo que sufrir las consecuencias” ¿Por qué?. Porque, primero, “El fue autorizado por Dios para hacerlo” (Juan 5:19). Segundo, “El estaba por encima de las normas” (Colosenses 1:16 y Juan 1:3). En tercer lugar, esas excepciones nunca fueron la regla, la mejor prueba es que jamás enseñó a sus discípulos a romperlas, él lo hizo porque era necesario hacerlo, con el objeto de romper los esquemas hipócritas del liderazgo del momento (Mateo 23: 26-39). Es más, el liderazgo, estaba tan inmerso en “su” negocio, que ni siquiera “entendió” nunca las palabras del Cristo, vea todo el capítulo 9 de Juan y el verso 10:6. ¡NO hagamos regla de la excepción, nosotros mismos nos metemos en cautiverios!


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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