jueves, 2 de mayo de 2019

Afligido y menesteroso.




“Ten misericordia de mí, oh Jehová”
(Salmo 86:3).

Casi todos conocemos el término ¡aflicción!, pues en algún momento de la vida hemos estado “abatidos”, pero, muchos no hemos entendido el término “menesteroso”, que significa vivir en una escasez tan grave que no se tiene ni siquiera para lo necesario. Hoy en día, por ejemplo, en Guatemala la canasta básica llega al equivalente de $ 1,000 al mes, lo que implica que quien no gana esa cantidad mensualmente… ya es un necesitado, un menesteroso, y por lo tanto está viviendo en estado o condición de escasez (Salmo 86:1). Ahora bien, en lo material esos son estados que pueden llegar a ser pasajeros, pues con trabajo y la bendición de Dios se sale de esos agujeros de la vida. El problema profundo está en lo espiritual, pues quien vive afligido y menesteroso en esa área y muere en esa condición o estado, su eternidad será peor aún que su estancia en ésta vida (Mateo 25:46a). ¿Cómo salimos de la aflicción y de ser menesterosos tanto en lo material como en lo espiritual? El mismo Salmo nos da la respuesta: ¡Clamando a él, y, por supuesto, siendo laboriosos! (Salmo 86:7), ahora bien, el clamor no es para que nos de riqueza, sino para salvación, las añadiduras vendrán luego, pues: ¡A él le corresponde bendecir el trabajo… pero a nosotros nos corresponde el trabajar!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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