“Falto de sabiduría, pídala a Dios”
(Santigao 1:5).
¿Cuántas veces en la vida no hemos expresado: ¡Si tan sólo pudiera
volver el tiempo atrás! ¡Si tan sólo hubiera pensado en tal o cual otra
situación! ¡Lástima que no pensé en esto o en aquello!. ¿Por qué llegamos a
eso? Porque nuestra decisión no fue lo suficientemente sabia como para tener
otro resultado. Pero Dios nos da una solución. ¡Pedirle a él sabiduría! Siempre
hemos enseñado que uno busca consuelo o ayuda en donde “cree” que lo va a
encontrar, de lo contrario iría a otro lugar o persona. Bueno, pues qué mejor
que pedirle sabiduría a quien es toda sabiduría; que mejor que pedirle algo a
quien consideramos como nuestro Padre. Dice la escritura que nosotros los
hombres somos malos, y sin embargo, no le damos piedras a un hijo que nos pide
un pan (Mateo 7:11), ¿Cuánto más no nos dará nuestro Padre celestial algo si se
lo pedimos, siendo que él sí es un Padre bueno?. Lo que nos hace falta para
tener mejores resultados es no confiar en nuestras capacidades sino acercarnos
a Dios, y pedirle que nos dé sabiduría, que nos guié, que nos muestre el camino.
Amén.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario