viernes, 10 de mayo de 2019

Guarda consejo. (Parte final)


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“Ahora pues, hijos, oídme”
(Proverbios 5:7).

¿Cuál será el secreto para que todo lo que dice el apóstol se cumpla? El mismo nos da la respuesta: “Sujeción”. “Así como Cristo se sujetó a Dios Padre; el hombre que se sujeta a Dios, tiene como recompensa que su esposa se sujete a él” (1ª. Corintios 11:3). Así como Cristo no hizo nada por sí mismo sino lo que miraba que el Padre hacía también él hacía, y todo fue para edificación (Juan 5:19). El esposo que se sujeta a Cristo no hará nada que dañe su persona, su esposa, sus hijos, ni a la iglesia en sí (Colosenses 3:17). Un hombre sujeto a Cristo no utilizará sus recursos (prioritariamente) en otro lugar que no sea su familia, cuidar su cuerpo de vicios, y especialmente, de la mujer extraña (Proverbios 5:8). Sí, un hombre no puede serle fiel a Dios tampoco lo podrá ser con su esposa. Así también, si una mujer “tiene un esposo sujeto a Cristo” (es más, la escritura menciona que aún si éste no lo estuviera ; 1ª. Corintios 7:13 y 39) y ella misma dice estar sujeta a Cristo, “debe y tiene” que sujetarse a su esposo en todo, ya no puede dejar de pensar en las cosas del mundo, porque si ella no cuida su techo y su lecho luego no puede reclamar el abandono o desprecio (Efesios 5:22). Así como si el hombre no se sujeta a Cristo no puede esperar apoyo de los cielos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.






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