"Nada es inmundo en sí mismo".
(Romanos 14:14).
Uno de los dilemas del hombre en lo espiritual es: ¿Qué es santo y qué es inmundo? Desde el punto de vista del hombre puede caber cualquier definición, pues los intereses siempre estarán de por medio. Quizás por ello, lleno del Espíritu Santo, el apóstol Pablo fue llamada a escribir la Epístola a los cristianos residentes en Roma (Romanos 1:5). Allí, el apóstol nos declara: "Yo sé, y confío en el Señor, que NADA es inmundo por sí mismo, mas para el que piensa que algo es inmundo para él lo es" (Romanos 14:14). Ciertamente, el contexto inmediato no lo menciona con respecto a las comidas, pero cabe también en otras áreas. Por ello, unos versos más adelante, y para darnos más tranquilidad nos dice: "El que duda... peca" (Romanos 14:23). En otras palabras, para nuestra práctica diaria y experiencia personal, lo que nos puede estar enseñando es que: "Si en algo tenemos duda o no tenemos certeza si es agradable o no a Dios; si es santo o inmundo a los ojos de Dios... mejor abstengámonos de hacerlo, tomarlo o tocarlo.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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