"Así también el Hijo del hombre... padecerá de ellos"
(Mateo 17:12).
Caifás, el Sumo Sacerdote, máximo jefe de lo que se consideraba la Iglesia de hace dos mil años, lejos de aceptar al Cristo, le desconoce y niega, al extremo de ser él quien dicta la sentencia de su muerte (Juan 11:50). El pueblo, "persuadido" por los líderes, piden la cabeza del Cristo en lugar de la un ladrón (Mateo 27:20). Hoy, pareciera "que muchos formamos parte de Su Iglesia, pero un análisis no muy profundo nos dice lo contrario. Muchos de los grandes líderes "en la Iglesia de Jesucristo", están desconociendo las Leyes de Dios (la doctrina de la cruz). Y, están, con sus prédicas de prosperidad, "incitando" a muchos, repetimos, dentro de la Iglesia verdadera, a pedir la cabeza de Cristo nuevamente. El apóstol Pablo nos exhorta: "No dejen que os fascinen para desobedecer la verdad". !Insensatos, no sigan otro evangelio! (Gálatas 3:1 y 6). Preguntamos: ¿Cuál es la única forma de no llegar a ser desobedientes e insensatos? No dejándonos llevar por la comezón de oír (escuchando lo que queremos y no lo que necesitamos) sino escuchando la SANA DOCTRINA (la doctrina de la Cruz) (2a. Timoteo 4:3). Aquellos líderes no le conocieron, los que hoy repitan esas prácticas tampoco le conocerán.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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