jueves, 17 de enero de 2019

¡No os sorprendáis!


“Comprad de mí, oro refinado en fuego”
(Apocalipsis 3:18).

Cómo nos duele pensar que estamos en los caminos de Dios, y aún así, no nos va bien en lo familiar, en lo económico, en las relaciones laborares, en la salud, etc. Pero, si somos pacientes y depositamos nuestra confianza en Dios, entonces llega el momento en el cuál entendemos: “Comprad de mí, oro refinado en fuego”. La escritura nos dice que las “pruebas” son como el “fuego”, es más, hasta nos advierte el apóstol Pedro (1ª. 4:12): “No os SORPRENDÁIS del fuego de la prueba”. A nadie nos gusta sufrir, por ello es tan popular la satánica doctrina de paz, poder, prosperidad y las declaraciones. Pero tenemos que entender y aceptar que solamente el sufrimiento nos perfecciona. Solamente perdiendo algo o a alguien, podemos ayudar a otros que pierdan algo o a alguien; solamente pasando escasez económica, podemos comprender y extender nuestra mano a otro que lo esté viviendo; solamente habiendo estado angustiados, podremos saber consolar a otros. Eso es amarnos los unos a los otros. No nos sorprendamos pues, por el fuego de la prueba.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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