martes, 29 de enero de 2019

Midamos las consecuencias de nuestros hechos




“Nosotros, justamente padecemos”
(Lucas 23:41).

Todos nos hemos preguntado en alguna ocasión ¿Por qué me sucede esto, o por qué estoy en ésta situación? Casi cada situación en la vida es producto de nuestras decisiones anteriores. Somos abogados hoy, porque nos decidimos estudiar ayer; tenemos una gran empresa hoy, porque nos decidimos con valor iniciarla ayer. Estamos endeudados hoy, porque casi seguramente no fuimos sabios para gastar ayer. En la vida, por supuesto, hay excepciones, no siempre lo que nos sucede es por culpa nuestra o por falta de previsión, pero, en general, sí ha dependido de nosotros nuestra situación al día de hoy. Estando en la cruz, uno de los ladrones se burla del Cristo diciéndole que si realmente es Dios y tiene poderes, que lo demuestre sacándolos de esa condición (Lucas 23) mientras que el otro ladrón, le responde: “Nosotros JUSTAMENTE estamos en ésta condición por nuestros hechos”. ¡Cuántas veces no nos metemos en problemas nosotros mismos, y luego, irrespetamos a Dios pidiendo que demuestre sus poderes  y nos saque de esa situación, no queriendo entender que es la justa recompensa a nuestras malas decisiones! Razón tenías los abuelos al decirnos: ¡Antes de hacer algo… hay que pensar!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario