“Nos gloriamos en
vuestra tribulación”
(2ª. Tesalonicenses
1:4).
Tres titanes del
evangelio verdadero… ¿Se burlan o se glorían del sufrimiento de los creyentes
en Tesalónica? Se gozan, se alegran… y
se sienten “glorificados” y con gran
pago por sus esfuerzos en evangelizarlos. Y hasta llegan a exclamar: “Esto es
DEMOSTRACIÓN del justo juicio (la perfecta voluntad, el plan eterno) de Dios”
(verso 5). La pregunta obligada entonces es: ¿Si el sufrimiento dentro de la
caminata del creyente es parte de la perfecta voluntad de Dios y del plan
eterno de Dios, entonces qué clase de evangelio nos están compartiendo aquellos
que se “resisten” al sufrimiento con nuevos y falsos evangelios de paz, poder,
prosperidad y declaraciones que siempre son para NO SUFRIR?. Bien nos lo
advirtió el apóstol: “Y ni mi mensaje
ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría humana, sino con
demostración del Espíritu y de poder” (1ª. Corintios 2:4). Y, en otra ocasión: “Mirad que nadie os haga cautivos por medio
de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los
hombres, conforme a los principios elementales del mundo (que no quiere ni
acepta sufrir) y no según Cristo” (Colosense 2:8).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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