jueves, 24 de enero de 2019

El gran olvidado.




“El os guiará a toda verdad”
(Juan 16:13)

Hace muchos años la cinematografía nos mostró una tierna historia en donde para un viaje, la familia por las prisas, deja olvidado en casa a uno de sus hijos. Sin embargo, éste a pesar de ser tan pequeño se las ingenia en medio de la maldad para sobrevivir mientras que vienen por él, la cinta se llamaba “Sólo en casa”. Cristo, dijo un día a sus discípulos (y a nosotros por medio de ellos) cuando yo me haya ido, porque es necesario que me vaya a prepararles una casa eterna, enviaré al Espíritu Santo, el Consolador, quien os guiará a toda verdad. Pero, nosotros, por las prisas y los afanes de la vida, lo hemos olvidado y seguimos nuestra travesía solos, nos las ingeniamos en medio de tanta maldad para meternos en apuros y para salir de ellos, cuando si le confiáramos nuestras vidas, la caminata nos fuera más placentera. Olvidamos, que en el tiempo antiguo fue el Padre quien hablaba con su pueblo; que durante tres años y medio nos habló por su Hijo Jesucristo; pero que nos ofreció una última etapa, en donde quien regiría nuestros caminos sería el Espíritu Santo… pero lo hemos olvidado. La pregunta es: ¿“Si todo pecado nos es perdonado… MENOS la blasfemia contra el Espíritu Santo, no será que olvidarlo o no tomarlo en cuenta en nuestras vidas, es ese pecado”?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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