"Los pensamientos con el consejo se ordenan"
(Proverbios 20:18).
¿Quién, entre nosotros, es tan sabio que no necesite un consejo? Vivimos aún, en tiempos "ridículos" en los cuales hay pobreza mundial extrema por un lado, y por el otro, entre reyes, principados y monarquías con poderes y recursos tan inmensos como absolutos, que no solamente no les permiten pasar necesidad alguna sino encima abusan de quienes sí la tienen... pero sin embargo, también ellos necesitan consejos (por ello pagan asesores). El libro de Proverbios nos enseña que los pensamientos del hombre se ordenan cuando pide consejos (20:18); y que, en la "abundancia" de consejeros está la victoria (Proverbios 11:14). Notemos que dice en la abundancia de "consejeros" no de "consejos". Pues la base de la victoria está en tomar los "buenos consejos", no en seguir todos los consejos. Para quienes nos llamamos creyentes, es bueno tener parientes, amigos y autoridades en la materia a quienes pedir consejo, pero nuestro mayor confidente, consejero y amigo... debiera ser el Señor.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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