"Y después de ver la tierra prometida... morirás".
(Números 27:13).
El pueblo de Israel está en los últimos días de los cuarenta años del desierto, la tierra prometida está a un tiro de piedra, pero Moisés, el gran caudillo que ha llevado a éste pueblo a sus espaldas por todos esos cuarenta años... no entrará (Números 27:14). Dios se le presenta a Moisés y le dice: "Sube al monte y mira la tierra prometida... pero después de verla morirás pues no entrarás en ella". Cualquier ser humano corriente (nosotros) hubiera puesto excusas, se hubiera enfrentado con dios y le hubiera dicho: "Después que te he servido durante los últimos ochenta años, éste es el pago que me das". Pero Moisés no, el hombre del cuál la biblia dice que ha sido el más manso sobre la faz de la tierra (Números 12:3), lejos de pensar egoístamente por él y para él, le responde a Dios: "Entonces, ponga Jehová, Dios de los espíritus, un varón frente a la congregación para que la lleve a su destino" (Números 27:16). ¿Es acaso nuestra actitud cuando somos censurados? ¿Es acaso la actitud del líder a quien seguimos?
Nota: No olvidemos que Moisés se enojó con el pueblo, y sin embargo, su último pensamiento fue para el pueblo. El asalariado piensa primero y sólo en él, pero el pastor piensa en las ovejas.
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