“Qué razón tendría
yo, para juzgar a los que están fuera”.
(1ª. Corintios 5:12).
Es común, en personas
que estamos en los caminos del Señor, que veamos a creyentes a la par nuestra
acusándonos de ser jueces, o, en su momento nosotros lo sentimos también. Todos
aquellos que nos sentimos aludidos por alguna acción de éste tipo, reaccionamos
así, es más, especialmente si están o estamos en algún tipo de liderazgo nos da
por defendernos con la teoría del pánico: “No toquéis a los ungidos de Jehová”.
Esta última frase, la hemos sacado de contexto para ser utilizada como
pretexto, pues fue un pensamiento que Dios le dio a David en favor de Saúl…
pero en ningún momento fue una declaración de Dios ni mucho menos una doctrina
o principio (1ª. Samuel 24:6). Al contrario, lleno del Espíritu Santo, el
apóstol Pablo nos enseña en 1ª. Corintios 5:12: “Que NO juzguemos a los borrachos,
a las adúlteras, a los mentirosos… de FUERA de la Iglesia”. Sino que, juzguemos
a TODOS aquellos que LLAMANDOSE cristianos (o sea, los que estamos DENTRO)…
cometen o cometemos esos mismos pecados. El Espíritu Santo entonces, es quien
nos muestra que debemos juzgar con quién caminamos, y con quién no, DENTRO de
la Iglesia. ¡Sí se entiende verdad!.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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