viernes, 3 de julio de 2020

¿No será acaso que estamos en lo mismo?



Hace tres mil años un profeta (Jeremías) nos muestra ésta historia: “Todas sus puertas están cerradas, sus sacerdotes gimen, y sus vírgenes están afligidas” (Lamentaciones 1:4). Hace dos mil años, se nos muestra ésta otra con el Cristo de protagonista: “Y entrando al templo, echó fuera a todos los que vendían y compraban en él” (Lucas 19:45). Vemos hoy, algo similar: “Las puertas de las iglesias están cerradas en todo el mundo y muchos gimen”, y, quien es iglesia (la verdadera) a pesar de estar siendo afligido en casa, al igual que nuestros padres Noé (Génesis 8:20) Abraham (Génesis 12:7) el profeta Daniel (Daniel 6:10), y como también lo hizo el Cristo cuando fundó SU iglesia en el principio… haciendo altares (Hechos 1:13 y 2:1; Romanos 16:5; 1ª. Corintios 16:19). La pregunta es: ¿No será acaso, que como “nunca” nos dimos cuenta que en lugar de tomar el templo para casa de oración lo habíamos tomado para comprar y vender  por avaricia (2ª. Pedro 2:3), Dios tuvo que intervenir hastiado que estuviéramos haciendo lo mismo, para que meditemos, o más aún, para sacudirla y limpiarla?

Señor: Danos un HONESTO celo por tu casa.

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