lunes, 6 de julio de 2020

El justo conoce la causa del pobre.




Causa, significa también “razón de ser o actuar”. Con esa premisa de base, quizás podremos ver con más claridad el mensaje arriba descrito e inmortalizado en Proverbios 29:7. Pero: ¿A quiénes considera Dios como justos?, veamos: 1- A quienes hayan gracia delante de él por “fidelidad” como Noé (Génesis 6:8); 2- A quienes le “creen” como Abraham (Génesis 15:6); 3- Los que se “apartan” del mal por temer de su nombre como Job (Job 1:1). Todos éstos factores en conjunto debieran ser codiciables de alcanzar por todos quienes nos llamamos creyentes, para tener y practicar una cualidad muy importante: “Empatía”. Es decir, no a ponernos a buscar (conocer) el por qué una persona está en la situación en que está (razón de ser o actuar), sino más bien a ponernos en sus zapatos y a pensar: ¿Cómo puedo ayudar a ese alguien?.  Ahora bien, ayuda significa “auxiliar o cooperar con alguien” pero NUNCA implica mantenerlo (Deuteronomio 22:4, aunque parezca grosera la comparación, nos explica que se le ayuda a levantarse… pero no se le carga).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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