Aparte de ser el
contribuyente para la procreación y multiplicación de la especie (Génesis
1:28), el sexo también es para mostrar nuestro amor y satisfacer nuestro
placer (vea Génesis 24:67). NO existe
condena por tener ese gozo con la pareja que Dios nos permitió tener (Proverbios
18:22). El hombre más sabio de la historia expresó: “Sea BENDITO tu manantial,
y ALEGRATE con la mujer de tu juventud… sus CARICIAS te SATISFAGAN en TODO
tiempo, y en su amor RECREATE siempre” (Proverbios 5:18-19). Es más, éste sabio
también nos enseñó que faltarle a ese amor (adulterio, Proverbios 18:20), es
provocado por haber desagradado a Dios en alguna medida: “Fosa profunda es la
boca de la mujer extraña, AQUÉL contra el cual Jehová estuviere AIREADO (tan
molesto que lo expone públicamente) caerá en ella” (Proverbios 22:14). Y tiene
consecuencias duras: “Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta NUNCA será borrada” (Proverbios 6:32-33). En éste punto
hemos de entender que: El adulterio o la fornicación (pecado) sí está en
condiciones de ser perdonado (hechos 3:19), más la consecuencia (afrenta) no.
Eje. Alguien puede tener un hijo con una mujer que no es su esposa, y luego
arrepentirse, el pecado del adulterio o fornicación será perdonado pero la
afrenta no (el hijo seguirá allí).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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