martes, 21 de julio de 2020

Lo que la biblia dice del sexo. (Parte uno).



El sexo en el matrimonio es un “mandato” de Dios, por lo que primeramente tenemos que establecer que NO es algo sucio ni tiene por qué ser vergonzoso (Adán y Eva fueron creados desnudos): “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos” (Génesis 1:28). Por lo tanto, su principal objetivo (pero no el único) es con fines de procreación. Sabiendo Dios que para ello el hombre necesitaba una pareja perfecta entonces declaró: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea” (Génesis 2:18), y su expresión fue: “Varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). En otras palabras, el sexo era para “un” él y “una” ella, no para una pareja formada de dos “él” o dos “ellas”, esto más bien lo maldijo y lo vio como una abominación (rechazo y condena) cuando más adelante dio sus leyes (Levítico 18:22). Por lo tanto, en el sexo bendito por Dios (dentro del vínculo del matrimonio) solamente pueden participar un hombre y una mujer, no un tercer género inexistente (Génesis 2:24). Con razón el  Señor solamente creó una pareja, no dos, ni mucho menos un tercer género.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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