Si alguien pudiera pensar que esas leyes o normas,
acerca de la práctica del sexo, eran solamente para el pueblo de Israel antiguo,
tenemos que recordar al menos cuatro conceptos, los dos primeros son: 1- Dios
inmortalizó esas mismas leyes o normas en el Nuevo Testamento con las palabras
del Cristo en el Sermón del Monte (Mateo 5,6 y 7), por lo tanto están vigentes.
2- Que todo aquél que se crea y confiese ser creyente practicante, debiera
saber que desde la cruz hasta nuestros días ya no hay judío ni gentil, sino un
solo pueblo israelita espiritual (la iglesia de Jesucristo) cuyo UNICO
requisito es aceptar al Cristo (Efesios 2:11-22). Y, que por lo tanto, el
cumplimiento de esas leyes y normas, repetimos… están vigentes. Y quien las
viola debe pagar las consecuencias, las cuales son una maldición sobre lo que
se haga o tenga (Deuteronomio 28:15).
Nota: Más adelante veremos esto en detalle.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario