martes, 7 de julio de 2020

Cuán pronto sometería yo a sus enemigos.




Ya sea por Chana o por Juan como decía la abuela, siempre tenemos personas que no precisamente son nuestros amigos o simpatizantes, y, por más que hacemos o dejamos de hacer para acercarnos no lo logramos. El libro de los Salmos nos da una muy buena solución: “Si mi pueblo tan sólo me escuchara y quisiera andar en mis caminos… cuán pronto sometería yo a sus enemigos, dice Jehová” (Salmo 81:13). Un ejemplo muy claro lo vemos entre Jacob y Esaú, Esaú cree que Jacob le robó la bendición de la primogenitura a pesar que en realidad él la canjeó por comida (Génesis 25:27). Cuando se da cuenta de lo que hizo, entonces jura venganza a muerte (Génesis 27:41). Jacob tiene que huir y regresará con mucho temor casi 20 años más tarde (Génesis 32:7) con el siguiente clamor a Jehová: “Líbrame del poder de mi hermano Esaú, pues tengo miedo de que me mate” (Génesis 27:11)… Y, como Jacob era pueblo de Dios es escuchado y pudo ver: “Cuán pronto sometería Jehová a su enemigo” (Génesis 33:4).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

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