.
“No llames inmundo lo
que yo he santificado”, éstas palabras le fueron dichas al apóstol Pedro,
cuando éste se negó a comer de las viandas que del cielo le habían enviado (Hechos
10:15). Pero valen también para el tema del sexo “en o dentro del vínculo del
matrimonio instituido por Dios, o sea, entre UN hombre y UNA mujer”.
Lastimosamente, los “religiosos”, no Dios, han hecho de éste tema un TABU (algo
prohibido de sacar a la luz), haciendo MUCHO daño a las parejas de jóvenes que
con gran ilusión y con todo derecho se unen en el santo vínculo del matrimonio.
Toco éste tema con reverencia
y temor de Dios, (a manera de “referencia”, no de autoritarismo) expongo que soy,
a Dios gracias, una persona en estado física y mental de salud sana de 68 años
de edad; con 48 de vida matrimonial, una viudez de por medio, un segundo
matrimonio, y, 40 años en los caminos de Dios. Y, lo toco, no por o con
morbosidad sino con el único fin de ayudar, pidiéndole al Señor su guía, su
respaldo y su bendición. Si usted es muy susceptible al tema… por favor no lo lea.
Nota: Toda la base
aquí expuesta es bíblica, evitaré, en lo posible emitir opiniones personales
Dios me permita lograrlo. Pero por favor, NO olvidemos dos situaciones: 1- Lo
que Dios santificó… no podemos llamarlo inmundo y mucho menos dentro de su contexto,
que para el caso, sería el matrimonio. Y, 2- Que la libertad que recibimos del
cielo en ésta área no podemos convertirla en libertinaje. Meditemos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario