jueves, 16 de julio de 2020

Que tu sí, sea sí… pero que no te mate tu propia justicia. (Parte cuatro).




En el libro de La Tora o Pentateuco, Jehová le imparte las leyes que deben ser leídas, respetadas y cumplidas a su pueblo. Entre esas leyes está la de respetar y guardar el sábado, durante el cual no se debía hacer ninguna tarea… bajo pena de muerte irremisible (Exodo 31:15). Irremisible quiere decir que “no hay otra solución”. Sin embargo, en los evangelios vemos al Cristo en varias ocasiones hacer milagros y tomar acciones “no autorizadas”  precisamente en día sábado, en día de reposo, en día sagrado (Lucas 14:1-4; Juan 9:14; Mateo 12:1). Cuando es confrontado por los religiosos “legalistas” su respuesta es más que significativa: “No hago nada por mi propia cuenta… sino lo que veo hacer al Padre eso hago” (Juan 5:19). ¡Y no murió!. Nuevamente vemos que, cuando somos enviados por Jehová, entonces las leyes dejan de ser inquebrantables, repetimos por aquello de los legalistas, ¡Cuando somos enviados  por Jehová, no por cuenta propia!.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario