En el libro de La
Tora o Pentateuco, Jehová le imparte las leyes que deben ser leídas, respetadas
y cumplidas a su pueblo. Entre esas leyes está la de respetar y guardar el
sábado, durante el cual no se debía hacer ninguna tarea… bajo pena de muerte
irremisible (Exodo 31:15). Irremisible quiere decir que “no hay otra solución”.
Sin embargo, en los evangelios vemos al Cristo en varias ocasiones hacer
milagros y tomar acciones “no autorizadas”
precisamente en día sábado, en día de reposo, en día sagrado (Lucas
14:1-4; Juan 9:14; Mateo 12:1). Cuando es confrontado por los religiosos
“legalistas” su respuesta es más que significativa: “No hago nada por mi propia
cuenta… sino lo que veo hacer al Padre eso hago” (Juan 5:19). ¡Y no murió!.
Nuevamente vemos que, cuando somos enviados por Jehová, entonces las leyes
dejan de ser inquebrantables, repetimos por aquello de los legalistas, ¡Cuando
somos enviados por Jehová, no por cuenta
propia!.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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