viernes, 17 de julio de 2020

Que tu sí, sea sí… pero que no te mate tu propia justicia. (Parte final).




Tenemos que conocer, respetar y guardar las leyes que Jehová nuestro Dios nos da, pero, también tenemos que ser ecuánimes (que no nos dejemos llevar por la pasión), pues no solamente podríamos morir nosotros sino llevar a la muerte a otros. Qué mejor ejemplo podemos tener en los fariseos, saduceos y escribas, o sea, los religiosos del tiempo del Cristo, qué, justos en extremo como querían ser, planearon asesinar al dueño de casa para quedarse con la casa (templo) (Mateo 21:33-46; Marcos 12:1-11; Lucas 20:9-18) (la hipocresía les permitía conspirar para matar, pero no les permitía entrar al pretorio para no “contaminarse”, y así, tomar la pascua Juan 18:28). Y, ¿Qué fue lo que lograron: Pues asesinar y quedarse con la casa… pero perdieron al dueño de la casa”. Para terminar el tema remarcamos: Si, Dios desea que nuestro sí, sea un sí; que nuestro no, sea un no; pero, también desea que no seamos de aquellos que cuando él nos mande seamos más justos que su justicia como le pasó a Pedro (Hechos 10:14), no sea que Dios mismo nos responda: ¡NO LLAMES INMUNDO A LO QUE YO YA HE LIMPIADO! (Hechos 10:15).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario