“El amor cubrirá
multitud de pecados”.
(1ª. Pedro 4:8).
El amor es interpretado
de muchas formas, desinteresado por ejemplo para con nuestras mascotas; de
compañerismo con amigos cercanos y vecinos; de intimidad para con nuestra
pareja, etc. Pero el amor del que nos habla la biblia en determinados momentos,
es aquél que nos hace tener empatía (entendimiento y comprensión) por la
necesidad ajena; por la pena de otro, por la necesidad de alguien, aquél amor
que nos hace pensar que un día estuvimos en ese mismo lugar o situación, o, que
mañana podríamos estarlo (Juan 13:34). El amor no solamente lo podemos
demostrar con un abrazo o con un beso, se puede demostrar con una acción más
simple como escuchar al otro, hacerle un pequeño servicio, o, con una oración
para que Dios lo auxilie por lejano que esté de nosotros (Santiago 5:16). Los
profesionales nos enseñan que una clave para un amor de ese tipo es haber
tenido una buena infancia, un hogar integrado, haber sido instruido en el
asunto, haber tenido ejemplos, etc. Esos factores materiales contribuyen, pero
sin duda alguna (pues conocemos casos que han sido atípicos en ese sentido), el
amor verdadero y desinteresado, viene de estar a los pies de Cristo y habiendo
pasado experimentalmente por allí (Mateo 7:7). Es pidiéndoselo a él que vamos a
tener un amor puro y efectivo, en el cual lo único que vamos a buscar es el
bienestar ajeno, no nuestra vanagloria, ni intereses ocultos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario