lunes, 22 de julio de 2019

Es de una u otra forma.




“Es necesario que muera una sola vez”.
(Hebreos 9:27).

Algunas personas creen en la reencarnación, creen en una existencia pasada o futura en carne y hueso. Nadie, con la única excepción de aquellas personas que han muerto y vuelto a la vida, tiene dos oportunidades físicas de vivir. La escritura nos dice que está “Decretado” (Decreto: Decisión que toma una persona u organismo con autoridad, y que debe cumplirse). Así, pues, Dios “Decreto” que el hombre viva una sola vez y luego de ello, un juicio (Hebreos 9:27), éste juicio lo vemos en Apocalipsis 20:12. Ahora bien, el punto importante de éste tema es: ¿Cómo o cuándo llegamos a ese juicio?  Solamente existen dos formas, la primera, como dice el verso que hemos visto: “por la muerte personal de cada uno”. Y la otra, “cuando el Señor venga por SU pueblo”, lo que conocemos como el rapto o el arrebatamiento (1ª. Tesalonicenses 4: 15-17). La muerte personal no hace falta explicarla; pero el rapto o arrebatamiento, se nos explica que será al final de la séptima trompeta, cuando ya todas las plagas finales hayan sucedido (Apocalipsis 7:14). Es, por lo tanto, FALSA la doctrina de un arrebatamiento sin que la Iglesia viva una gran tribulación (la cuál pareciera ya haber llegado… música satánica, mercantilismo, nepotismo, etc). Y, “vivirla” no necesariamente implica “sufrirla” (vea en Exodo a Israel en medio de las plagas en Egipto; vea Noé en medio del Diluvio). Preguntamos: ¿De qué otra forma podrían salir con ropas emblanquesidas los santos en Apocalipsis 7:14?  Sin sufrimiento (aceptar y pasar la cruz) NO puede haber un galardón (Apocalipsis 3:21).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  



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