“Es necesario que muera
una sola vez”.
(Hebreos 9:27).
Algunas personas
creen en la reencarnación, creen en una existencia pasada o futura en carne y
hueso. Nadie, con la única excepción de aquellas personas que han muerto y
vuelto a la vida, tiene dos oportunidades físicas de vivir. La escritura nos
dice que está “Decretado” (Decreto: Decisión que toma una persona u organismo
con autoridad, y que debe cumplirse). Así, pues, Dios “Decreto” que el hombre
viva una sola vez y luego de ello, un juicio (Hebreos 9:27), éste juicio lo
vemos en Apocalipsis 20:12. Ahora bien, el punto importante de éste tema es:
¿Cómo o cuándo llegamos a ese juicio?
Solamente existen dos formas, la primera, como dice el verso que hemos
visto: “por la muerte personal de cada uno”. Y la otra, “cuando el Señor venga
por SU pueblo”, lo que conocemos como el rapto o el arrebatamiento (1ª.
Tesalonicenses 4: 15-17). La muerte personal no hace falta explicarla; pero el rapto
o arrebatamiento, se nos explica que será al final de la séptima trompeta,
cuando ya todas las plagas finales hayan sucedido (Apocalipsis 7:14). Es, por
lo tanto, FALSA la doctrina de un arrebatamiento sin que la Iglesia viva una
gran tribulación (la cuál pareciera ya haber llegado… música satánica,
mercantilismo, nepotismo, etc). Y, “vivirla” no necesariamente implica “sufrirla”
(vea en Exodo a Israel en medio de las plagas en Egipto; vea Noé en medio del
Diluvio). Preguntamos: ¿De qué otra forma podrían salir con ropas
emblanquesidas los santos en Apocalipsis 7:14?
Sin sufrimiento (aceptar y pasar la cruz) NO puede haber un galardón (Apocalipsis
3:21).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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