“Porque Dios no es injusto para olvidar las buenas obras”.
(Hebreos 6:10).
Dios no olvida “nunca” las buenas obras que hacemos, veamos un caso:
Cornelio, un centurión de la guardia en Cesarea, era piadoso y temeroso de
Dios, y por ello, hacía muchas ofrendas. Analicemos todo lo que esto conllevó a
su vida: 1- Un día tuvo el privilegio que le visitara un ángel (Hechos 10:3);
2- Ese ángel le confirma que todas sus buenas obras, y sobre todo, todas sus
oraciones habían sido tomadas en cuenta por Dios (Hechos 10:4); 3- Recibió la
visita y una explicación del apóstol Pedro que Dios tiene elegidos entre los
hombres, y que él, era uno de ellos (Hechos 10:41); 4- Cornelio, fue
instrumento para que “todos” los que le visitaron en su casa ese día,
recibieran la visita del Espíritu Santo junto con él (Hechos 10:44); 5- Todos fueron
bautizado en agua ese día (NO para ser salvos, pues el bautismo NO es para
salvación, sino para ser llenos del Espíritu Santo) (Hechos 10:47-48).
¿Queremos esas manifestaciones en nuestra vida? Entonces seamos dadivosos con
lo que Dios nos dio a administrar, no sólo pensemos en nuestros deleites, pues
quien piensa así, simplemente nunca recibe de Dios lo que pide “por mucho que
lo proclame o declare” (Santiago 4:3)
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario