martes, 16 de julio de 2019

¿Soberanía o sacrificio?




“No hay quien pueda declarar”
(Daniel 2:11).

Muchos son los creyentes que para recibir una luz de lo que está en el corazón de Dios, oran, ayunan, se sacrifican, y existen quienes hasta se flagelan, pensando que esos son los “requisitos” indispensables para obtener algo de Dios. Ciertamente en el pasado algunos de los grandes hombres de Dios utilizaron éstos métodos y les fueron favorables, pero hemos de mencionar que Dios es soberano y no necesita de sacrificios para favorecernos en cualquier área (Oseas 6:6; Mateo 9:13). Veamos, Nabucodonosor, un rey impío, no oraba, no ayunaba, no conocía siquiera a Dios, y sin embargo, ha sido el humano que más revelación ha recibido acerca de los tiempos del fin (Daniel 2 completo), también es verdadero que NO lo entendió y por ello tuvo que llamar a Daniel para que se lo explicara. Otro caso, el ladrón de la cruz, no oraba, no ayunó nunca, no asistió a una sinagoga, nunca donó dinero al templo, no conocía a Dios siquiera, sólo clamó una vez y sin embargo, recibió de Cristo la promesa y el cumplimiento que ese día, inmediatamente luego de su muerte, estaría en el paraíso, por el sólo hecho de haberlo reconocido como el Hijo de Dios (Lucas 23:43). Repetimos, es muy cierto y hasta lógico, que buscando a Dios le encontremos, pero no podemos descartar, que en su inmensa misericordia y soberanía, él decida darle a otros lo que nosotros tanto buscamos (Romanos 9:18). 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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