lunes, 8 de julio de 2019

No ignoréis acerca de los muertos.




“No os entristezcáis”.
(1ª. Tesalonicenses 4:13).

Una navidad, un cumpleaños, un aniversario, son fechas perfectas para que el alma humana recuerde y llore a sus seres amados que han partido antes. Pero la escritura nos hace saber que, solamente es eso: “tan sólo han partido antes” que nosotros. El apóstol Pablo predicándoles a los miembros de la Iglesia en Tesalónica, nos abre una brecha con respecto a la experiencia de la muerte (la cuál nosotros hemos considerado nefasta), pero que para Dios es tan sólo el principio de algo maravilloso “sí y sólo sí” somos creyentes. Ahora bien, que perder a un hijo, a una madre, a un padre, a un hermano o al abuelo que tanto nos amó, etc. duele, pues claro que duele, pero debemos entender que si tanto ellos como nosotros vivimos con “rectitud” delante de Dios y de los hombres, entonces los veremos de nuevo y estaremos con ellos para toda la eternidad (verso 17). La muerte nos aterra porque nos es algo desconocido, significa separación, y en ocasiones implica, a quienes nos quedamos, angustias por diferentes hechos: Como quedarnos con muchas responsabilidades, necesidades, limitaciones, soledad y hasta grandes temores, etc. Pero, si creemos en Dios y cumplimos con sus mandamientos, entonces la muerte será tan sólo el principio de una promesa maravillosa. No entriztecáis.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   



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