miércoles, 31 de julio de 2019

Pablo, ¿El negativo?




“Os predecíamos que íbamos a pasar tribulación”
(1ª. Tesalonicenses 3:4).

Hoy en día, la hipocresía, la diplomacia, el buen convivir, etc… Nos prohíbe decir la “verdad” porque se considera “negativismo”. Usted va llegando a los 60, 65 ó 70 años y decir que es alguien de la tercera edad o anciano… se considera “negativismo” porque la juventud se lleva por dentro (dicen). Decirle usted a un creyente que la verdadera doctrina de Jesucristo es la “cruz” (aceptarla y vivirla)… es considerado ser “negativo”, es más, nos hemos encontrado con líderes que ante la incapacidad de aceptar tal doctrina… están, otra vez, como en los tiempos de Cristo: “expulsándonos” a ese tipo de ovejas de las congregaciones, pues laceran y entorpecen “sus planes humanos” (Juan 9:22) (mercantilismo, básicamente). Al mismo Cristo, los “religiosos”, no sólo lo expulsaron de la sinagoga por decir ésta verdad sino hasta lo querían matar (Lucas 4:29). El apóstol Pablo, instruyendo a los creyentes de Tesalónica les dice: “Os predecíamos (profetizábamos) que íbamos a pasar tribulación, como ha acontecido y lo sabéis” (1ª. Tesalonicenses 3:4); y en el verso 7 explica: “En medio de TODA nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados”. Preguntamos: ¿Fue el apóstol Pablo “negativo”? ¿Fue el apóstol Pablo, mentiroso? O, simplemente como los verdaderos creyentes, como Cristo, como el Bautista fueron “expulsados” de las congregaciones por decir “la” verdad, una verdad que laceraba sus propósitos humanos (Mateo 23:14). Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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