jueves, 1 de agosto de 2019

El celo de Dios.




“El celo por tu casa me consume”
(Salmo 69:9).

El Salmo 69 es una profecía bastante descriptiva acerca del Mesías y de quienes realmente le quieren seguir con la doctrina verdadera (de la cruz) (verso 21). Veamos el camino: 1- Abismos de aguas (falsas doctrinas) tratarán de inundar su ser (verso 1-2); 2- Por defender la verdadera doctrina se multiplican los enemigos (verso 4); 3) Llegan a ser los extraños en la casa (la congregacion) su Padre (verso 8); 4- Han tenido que pagado un precio alto por alcanzar la luz, y encima, se les ha contado por afrenta (ofensa o insulto a lo que ellos creen su dignidad) (verso 10); 5- Han esperado ser escuchados pero no encontraron consoladores sino solamente detractores (verso 20). Pero, lamentablemente, las consecuencias vienen no para ellos sino para sus detractores, pues dice: 1- Su convite (su música, su mercantilismo) ha venido a ser para ellos un lazo (engaño) (verso 22); 2- Sus ojos (espirituales) se han oscurecidos (por una doctrina que NO funciona) (verso 23); 3- El temor (sobre el futuro) es continuo en ellos (no sólo no duermen por el qué será mañana, sino no logran entender por qué aún los impíos tienen lo que ellos suponen es de/para ellos) (verso 25); 4- U, finalmente, sus palacios (congregaciones) serán asoladas (cuando las ovejas vean que NO funciona su mala doctrina) (verso 24); 5- A quienes Dios  ha metido en la prueba para darles luz, ellos les persiguen (los expulsan de las congregaciones) (verso 26). Oremos al Señor porque nos dé un verdadero celo por su casa.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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