miércoles, 7 de agosto de 2019

¿Cuál es el resultado de olvidarse de Dios?




“Vendrán sobre ti, todas éstas maldiciones”
(Deuteronomio 28:15).

La humanidad entera estamos en un deterioro que espanta, las sociedades de todo el mundo estamos llegando a niveles de irrespeto, corrupción y negligencias que quienes luchamos por no participar de ellas, estamos viviendo sofocados por la mentira, el engaño, el abuso, la prepotencia, la falsa justificación (nunca nada es culpa de nosotros).  El egoísmo y la degradación espiritual son dos de las causas que lo están provocando. ¿Cuál fue el problema y cuál la solución? El problema es tan antiguo como la solución: Dios dijo: “Si NO escucháis y obedecéis hoy mi vos… entonces éstas maldiciones os seguirán” (Deuteronomio 28:15). Pero, también explicó que: “Si la escucháis… éstas bendiciones os seguirán” (Deuteronomio 28:1). El problema: NO oír a Dios, olvidarse de él, vivir confiando en nuestras propias fuerzas y decisiones, vivir creyendo que somos capaces nosotros solos. La solución: Despojarnos del yo, del orgullo, de la sobreestima en nuestras capacidades, y, poner toda nuestra fe, nuestra confianza, nuestros planes en manos de Dios. Cualquier plan en nuestras manos tendrá un destino incierto, pero, cualquier plan en las manos de Dios siempre tendrá un final feliz (Jeremías 29:11)… siempre, aunque la espera sea larga. Damos fe.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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